La crisis de la industria textil argentina golpeó a RA Intertrading, la empresa que fabrica prendas para reconocidas marcas deportivas y que participó en la producción de camisetas oficiales de la Selección Argentina.
La compañía redujo considerablemente su plantel de trabajadores y comenzó a implementar suspensiones y vacaciones anticipadas ante la caída de los pedidos y las dificultades para competir con productos importados.
La firma, fundada en 1992 por Alberto Rabinovich y actualmente presidida por su hija Daniela, llegó a contar con 1.040 trabajadores en 2023. Sin embargo, actualmente mantiene 642 empleados, distribuidos entre su planta de Villa Lugano, en Buenos Aires, con 560 operarios, y la fábrica de Catamarca, donde trabajan otras 82 personas.
La presidenta de la compañía, Daniela Rabinovich, explicó a BAE Negocios que la situación se agravó durante los últimos meses y obligó a adoptar medidas para sostener las operaciones. “Empezamos con problemas desde julio, nos empezó a bajar notablemente el trabajo. En septiembre y octubre no teníamos suficiente trabajo y adelantamos vacaciones en la planta de Buenos Aires y suspendimos trabajadores en Catamarca”, señaló.
La caída del consumo y la competencia de las importaciones
La empresaria sostuvo que la disminución de las ventas de indumentaria deportiva impactó directamente en la cantidad de pedidos que reciben de las marcas para las que producen.“Hay una caída muy grande del consumo. La gente no tiene un resto para darse un gusto. A quien tiene trabajo apenas le alcanza para vivir y pagar el alquiler y los servicios”, manifestó.
A esa situación se suma, según explicó, la competencia de prendas importadas, cuyos precios resultan difíciles de igualar para las fábricas nacionales.
“Es muy difícil poder competir con los precios de las prendas importadas. Compito con un producto que tuvo una reducción de aranceles del 35% al 20% y a nosotros no nos bajaron los impuestos”, cuestionó.
Rabinovich también planteó que la evolución del tipo de cambio y los costos internos afectan la competitividad de la producción local.
“No pedimos una devaluación, pero todos los precios van en un ritmo y el dólar no varía igual. No le vemos salida, estamos aguantando y viendo cómo sostenemos algo que nos costó mucho trabajo”, expresó.
Qué ocurre con las fábricas de Catamarca y Buenos Aires
RA Intertrading abrió su planta de Catamarca en 2022, impulsada por incentivos provinciales y con la expectativa de ampliar su capacidad productiva.El establecimiento comenzó con alrededor de 90 trabajadores y posteriormente incorporó un segundo galpón, con la intención de alcanzar una dotación de 200 empleados. La compañía incluso adquirió maquinaria para una eventual expansión que no llegó a concretarse.
En las últimas semanas, trabajadores catamarqueños manifestaron preocupación por el retiro de algunas máquinas de la planta. Sin embargo, Rabinovich aclaró que se trató de equipos nuevos que permanecían sin utilizar.
“Compré 300 máquinas porque pensé en tener un plantel de 300 empleados. No me llevé máquinas de las que están usando. Nos llevamos máquinas nuevas que estaban sin usar para reemplazar máquinas viejas que tengo en Buenos Aires”, explicó.
La empresaria aseguró que busca preservar la actividad y mantener los puestos laborales mientras intenta conseguir nuevos contratos.
“Con mucha ilusión y cariño formamos a los trabajadores en Catamarca y queremos aguantar. Estamos cotizando en distintos rubros y creemos que algo va a salir, pero algunas oportunidades llevan tiempo”, indicó.
Una fábrica que produce para grandes marcas deportivas
La compañía tiene una extensa trayectoria como fabricante de indumentaria para marcas nacionales e internacionales.Entre sus clientes históricos se encuentran Adidas, Nike, Puma, Fila, Kappa, Umbro y Le Coq Sportif, además de su participación en la confección de camisetas oficiales de la Selección Argentina.
En Catamarca, la producción estuvo orientada a marcas como Puma, Fila, Umbro, Kappa y Le Coq Sportif. En Villa Lugano, en tanto, se confeccionan prendas para Nike, Adidas, Kappa y Puma.
La firma también producía para DASS, empresa brasileña que cerró sus dos plantas industriales en Argentina. Según explicó Rabinovich, parte de las prendas que antes se fabricaban en el país ahora llegan desde Paraguay y Brasil.
RA Intertrading no cuenta con una red propia de locales comerciales y concentra su actividad en la producción para terceros.
Aunque tuvo una marca denominada Project, dejó de confeccionarla debido a la acumulación de mercadería sin vender. También elaboró uniformes laborales con telas disponibles, pero actualmente mantiene existencias suficientes para varios años.
Ayuda provincial y preocupación por el empleo
El ministro de Industria de Catamarca, Sebastián Caria, confirmó a BAE Negocios que el Gobierno provincial implementó una asistencia económica para empresas de los sectores textil, confección y calzado.“Damos una ayuda para todas las empresas del rubro textil, de confección y calzado de $240.000 por operario”, explicó el funcionario.
Respecto de RA Intertrading, indicó que el esquema previsto contempla un mes adicional de suspensiones, a la espera de nuevos contratos que permitan reactivar las líneas de producción.
La situación se suma a otras dificultades registradas por empresas textiles que se instalaron en Catamarca durante los últimos años.
Textilcom, que producía para marcas como Cheeky y Como Quieres Que Te Quiera, cerró en mayo de 2024 y dejó a 260 trabajadoras sin empleo. Posteriormente, MOM Sports intentó reactivar el establecimiento, pero la experiencia duró menos de tres meses.
Por su parte, Indumentaria Catamarca, integrada por firmas como Jazmín Chebar, Billabong, Grisino, Gepetto y Azzaro, llegó a emplear a 150 personas y redujo su plantel a 20 trabajadores. La compañía evaluó cerrar sus operaciones, aunque finalmente decidió continuar después de gestiones del Gobierno provincial.
“No solo fabricamos prendas, fabricamos clase media”
Pese al escenario adverso, Daniela Rabinovich aseguró que continúa buscando alternativas comerciales para evitar nuevas reducciones de personal.“Lo que más nos afecta es la caída del consumo, porque cuando se consume los clientes necesitan reponer. Pero cuando se vende poco y hay mucho stock, se complica”, explicó.
La empresaria señaló que el endeudamiento de las familias también influye sobre las decisiones de compra y reduce las posibilidades de recuperación de la actividad.
“La gente está endeudada y eso limita. Cuida el peso y, por las dudas, no consume. Hay una situación de bajo movimiento que nos termina afectando a todos”, sostuvo.
Aunque reconoció las dificultades, expresó su expectativa de conseguir nuevos contratos y aprovechar los meses de mayor actividad.
“Estoy esperanzada con lo que pueda pasar el año que viene. Hemos pasado mucho y tenemos fe en que vamos a superar esto también, pero no quiero ser ingenua. Estamos buscando oportunidades y nuevos negocios”, afirmó.
Finalmente, Rabinovich destacó la importancia del empleo industrial formal y su impacto sobre las familias.
“No solo fabricamos prendas, fabricamos clase media. La gente con un trabajo formal puede planificar, pagar créditos y tener seguridad. Esa estabilidad la da un empleo formal”, concluyó.

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