La polémica por el cambio en el sistema de provisión de alimentos para los comedores escolares sumó en las últimas horas dos voces centrales: mientras la secretaria de Gestión Social del Ministerio de Desarrollo Humano, Nancy Ballejos, salió a defender la decisión oficial y aportó relevamientos que, según sostuvo, evidencian fuertes desigualdades entre las prestaciones que reciben los alumnos de distintas escuelas; la empresa adjudicataria del nuevo esquema, Teknofood SA
Se expresó por primera vez desde que la implementación quedó judicializada. En un comunicado, la firma pidió “prudencia, mesura y responsabilidad” frente a las acusaciones y defendió el sistema que busca implementar el Gobierno, mientras la Justicia mantiene frenada su aplicación a raíz de un amparo colectivo presentado por padres, Agmer y la Fundación Cauce.
Cabe recordar que un grupo de padres de niños que asisten a comedores, junto a la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer) y la ONG ecologista Fundación Cauce iniciaron un amparo colectivo, y lograron que el juez de juicio Juan Francisco Malvasio dictara una medida cautelar, el 5 del actual, que frenó la aplicación de ese nuevo sistema a cargo de Teknofood SA. La medida está, sin embargo, apelada ante el pleno del Superior Tribunal de Justicia (STJ).
“Mientras estas discusiones se sostienen sin evidencia concreta ni un análisis responsable de una cuestión tan sensible, miles de niños continúan expuestos a desigualdades que no deberían existir -afirmó la empresa en un comunicado que se conoció este martes-. Todo niño tiene derecho a comenzar su jornada escolar bien nutrido, con la energía y los nutrientes necesarios para aprender y desplegar sus capacidades”. Y sumó: “Teknofood no compra alimentos genéricos para repartirlos. Desarrolla productos específicos para programas institucionales y los integra con fortificación, planificación nutricional, controles de calidad e inocuidad, trazabilidad por lote, logística hasta cada punto de entrega, capacitación y seguimiento técnico. La distribución es apenas uno de los eslabones”.
La empresa aseveró que los productos “están concebidos para requerir infraestructura mínima, permitir almacenamiento seguro, evitar riesgos de contaminación y sostener una prestación homogénea. El sistema contempla alternativas para personas con celiaquía o diabetes. Su valor no está en el envase: está en lo que aporta, en cómo se controla y en la posibilidad de verificar que llegue a quienes lo necesitan. A lo largo de 38 años, Teknofood ha trabajado con una convicción clara: que el lugar donde nace o vive un niño no determine la calidad de la nutrición que recibe. Esa trayectoria, construida día a día y prestación tras prestación, no puede quedar injustamente cuestionada por afirmaciones falsas, información incompleta o hechos correspondientes a otros proveedores, en medio de disputas políticas ajenas a la compañía”.
La empresa destacó que surgió en el mercado en 1988 “para resolver un desafío social y operativo: hacer posible que los programas destinados a niños llegaran de manera segura, constante y aceptable a escuelas con infraestructura limitada, sin cadena de frío y ubicadas a grandes distancias”. En ese marco, detalló: “Primero resolvió los desafíos de abastecimiento, almacenamiento, preparación, inocuidad y logística. Luego dio el paso que definió su identidad: transformar desayunos, refrigerios y almuerzos en vehículos para aportar hierro, zinc, calcio y vitaminas en proporciones planificadas. Sus alimentos fortificados están diseñados para cubrir una parte significativa de las ingestas diarias recomendadas de micronutrientes, con un perfil saludable de grasas, nutrientes de alta biodisponibilidad y una elevada proporción de proteínas de alto valor biológico. En promedio, los refrigerios aportan alrededor del 50% de las ingestas recomendadas de micronutrientes relevantes y los almuerzos, aproximadamente el 30%. Con más de tres décadas de trayectoria, 3.500 millones de prestaciones brindadas y presencia en al menos 16 provincias, Teknofood trabaja junto con profesionales y proveedores locales para adaptar cada programa a las necesidades de su territorio”.
Teknofood indicó que su llegada a Entre Ríos busca integrarse al entramado productivo provincial y fortalecerlo. “La empresa ya cuenta con una oficina local y un depósito en Colonia Avellaneda, y contrató a las primeras 30 nutricionistas entrerrianas, quienes monitorearán el servicio en más de 900 escuelas y capacitarán al personal en recepción, almacenamiento, preparación e higiene de los alimentos, además de promover hábitos saludables. A esta estructura se suma una empresa transportista que prevé incorporar alrededor de 50 personas. En todas las etapas, Teknofood prioriza la contratación de trabajadores, servicios, insumos y proveedores locales que cumplan las condiciones técnicas, sanitarias y operativas requeridas. Las visitas de las nutricionistas incluirán registros de seguimiento y pruebas de aceptación con los estudiantes. La información obtenida permitirá evaluar el programa, realizar los ajustes necesarios e incorporar mejoras continuas de acuerdo con las necesidades y los hábitos alimentarios de los niños”.
BALLEJOS: "MIENTRAS DISCUTIMOS EL SISTEMA, HAY ESCUELAS DONDE LOS CHICOS DESAYUNAN MANZANA O MATE COCIDO CON PAN"
“Mientras discutimos el sistema, hay escuelas donde los chicos desayunan una manzana en invierno o mate cocido con un pedazo de pan. Esa es la realidad que tenemos que transformar”, afirmó la funcionaria. Ballejos mencionó casos concretos. Citó a la Escuela República de Entre Ríos, de Concordia, donde las actas "registran mañanas de junio en las que se sirvió solamente una manzana. En la Escuela Alejandro Carbó, también de Concordia, un día se dio pan con queso sin nada para tomar y al siguiente solamente cereales".
En la Escuela Goiburú, de Colón, dijo que "hay registros de semanas con turrones y alfajores sin leche, mientras que en la Escuela Raúl Trucco, de Victoria, aparecen semanas con chocolatada o mate cocido sin ningún alimento sólido". Según argumentó, durante una recorrida del gobernador Rogelio Frigerio por una escuela de Gualeguaychú, se constató que "los chicos estaban desayunando mate cocido con pan".
Con las actas "también vimos que, por ejemplo, en otro establecimiento de Gualeguay, se registra una secuencia de cinco jornadas en las que el desayuno alternó entre té con pan y té con galleta", indicó la funcionaria. Y citó otro caso de Federal, donde un acta de supervisión "registra durante cinco jornadas consecutivas el mismo desayuno: leche, azúcar, zucoa y pan".
En ese marco, la funcionaria mencionó que “tenemos las actas y los relevamientos. Hay mucha gente que hace las cosas bien, pero el problema es el sistema: no puede ser que lo que recibe un chico dependa de la escuela a la que le tocó ir”.
Ballejos explicó que desde el inicio de la gestión se intentó mejorar el esquema existente. “Aumentamos los controles, hicimos relevamientos e incrementamos la inversión. Pero llegó un momento en que vimos que no alcanzaba. No era responsable seguir poniendo más recursos en un sistema poco confiable y muy difícil de auditar”, señaló.
La funcionaria recordó que durante esos controles también se detectaron irregularidades que derivaron en actuaciones administrativas y denuncias penales. “Encontramos compras de cigarrillos y hasta electrodomésticos con recursos destinados a la alimentación de los gurises, además de situaciones de connivencia entre responsables y proveedores para desviar fondos”, afirmó.
Ballejos aclaró además que el nuevo esquema es mixto. “Una escuela que compraba fruta puede seguir comprando fruta. Los alimentos frescos se pueden seguir incorporando y los almuerzos continúan descentralizados. Lo que buscamos es garantizar una base común para los desayunos y meriendas, con calidad, igualdad y trazabilidad”, explicó.
También señaló que la centralización permitirá liberar a los directivos de las tareas de compra para que puedan concentrarse en su función educativa. “Todo lo que haya que mejorar, lo vamos a mejorar. Si un producto tiene que cambiarse, se cambia. Pero no podemos reducir toda la discusión a un producto y olvidarnos de la realidad que tenemos hoy. Queremos que todos los gurises de Entre Ríos reciban una alimentación de calidad, sin importar a qué escuela concurran”, concluyó.
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