La escena política de la provincia de Entre Ríos acaba de sufrir un sismo institucional de proporciones sistémicas: la decisión ejecutiva de adelantar de manera drástica los comicios provinciales para mediados de mayo del próximo año, desacoplándolos de forma definitiva del cronograma electoral nacional y eliminando las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
Esta resolución no solo dinamita las proyecciones iniciales hacia la contienda nacional, sino que comprime de forma inédita la ventana de negociación entre las distintas fuerzas territoriales, fijando el límite inexorable para la presentación formal de listas en el mes de marzo.
Frente a este drástico acortamiento de los plazos, el oficialismo encabezado por el gobernador Rogelio Frigerio ratificaria su núcleo de gobernabilidad reiterando la fórmula ejecutiva junto a la vicegobernadora Alicia Aluani, mientras que en la vereda opositora, ante un panorama desalentador el Partido Justicialista (PJ) debio resignar liderazgos clave y recurrir a la unción vertiginosa del exministro Juan José Bahillo, en un escenario donde la irrupción anticipada de Domingo Daniel Rossi mediante su movimiento Volver al Futuro proyecta un escenario de disputa en tres bandas.
La decisión del oficialismo de achicar el margen temporal no responde únicamente a un pragmatismo procedimental, no solamente a una devolucion de gentilezas por lo ocurrido en el 2023, sino a una estrategia deliberada de conservación del poder estatal. Al obligar a los dirigentes a formalizar sus armados en marzo, el gobernador Rogelio Frigerio elimina la posibilidad de que la oposición articule un proceso de internas mediante PASO, forzando al Partido Justicialista (PJ) a resolver sus disputas bajo una presión inédita. En esa lógica de previsibilidad institucional, la segura ratificación de Alicia Aluani al frente de la fórmula ejecutiva busca proyectar solidez, territorialidad radical y continuidad administrativa, evitando cualquier fisura en la coalición gobernante justo cuando la provincia se encamina a una contienda relámpago.
En las filas del peronismo, la compresión de los plazos aceleró desenlaces que trastocaron por completo los planes del partido. La intendenta de Paraná, Rosario Romero, considerada de forma natural como la principal figura competitiva por conducir la capital y representar el mayor caudal electoral de la provincia, optó por una retirada táctica de la carrera por el Sillón de Urquiza. Consciente de las dificultades estructurales para armar un proyecto provincial en escasos cuatro meses, la jefa comunal resolvió enfocar sus recursos en retener el municipio de Paraná, buscando la reelección consecutiva junto a su actual viceintendente David Cáceres. Esta maniobra preserva la cabecera política de la capital, pero dejó desguarnecido el armado provincial del peronismo a las puertas de la presentación de listas en marzo.
El repliegue de Rosario Romero desencadenó una reacción en cadena en la costa del río Uruguay. El experimentado intendente de Concepción del Uruguay, José Eduardo Laurito, quien siempre dijo que queria ser, arrugo y rechazó cualquier posibilidad de encabezar el proyecto provincial arguyendo la imposibilidad de estructurar una campaña competitiva sin las garantías del calendario tradicional. Por su parte, el emergente dirigente Guillermo Michel, quien venía de liderar la boleta de diputados nacionales en el último turno electoral y proyectaba una renovación generacional, resolvió fijar públicamente su pretensión política para el turno electoral de 2031. La negativa de Guillermo Michel a precipitar los plazos dejó al peronismo huérfano de una candidatura de consenso dinámico, con el reloj corriendo de manera implacable hacia el hito formal de marzo.
Con un panorama muy comolicado y sin margen operativo para dilaciones, la cúpula del Partido Justicialista (PJ) se vio en la obligación de ungir de manera acelerada al exministro y dirigente oriundo de Gualeguaychú, Juan José Bahillo, como candidato oficial a la gobernación. El movimiento fue apadrinado de manera directa por la propia Rosario Romero. Si bien la nómina opositora carece aún de la definición para el cargo de vicegobernador, la figura de Juan José Bahillo se constituye como la última trinchera de cohesión para evitar una diáspora masiva antes del cierre de listas de marzo.
La aceleración del cronograma impacta con singular dureza en la ciudad de Concordia, bastión histórico del peronismo que atraviesa una severa fragmentación interna. Con los liderazgos locales encarnados por Ángel Giano y Enrique Cresto disputando la postulación a la intendencia, la mirada de la conducción provincial se posó sobre el exgobernador y actual diputado Gustavo Bordet, a quien se le habria pedido encabezar la candidatura a senador por el departamento para traccionar el territorio. Sin embargo, aleccionado por las traiciones internas que en 2023 terminaron desgastando la senaduría a manos de Mayda Cresto, Gustavo Bordet no sorprenderia si diera un paso al costado de esa postulación local para buscar la seguridad encabezando la lista de diputados provinciales.
El mapa electoral de mayo se completa con la postulación del intendente de Santa Elena, Domingo Daniel Rossi, quien ya se encuentra plenamente lanzado a la carrera por la gobernación al frente del espacio Volver al Futuro. No obstante, el avance territorial de Domingo Daniel Rossi se encuentra fuertemente condicionado por los recientes debates parlamentarios en torno a la Ley de Ética Pública y Ficha Limpia. Las discusiones en las comisiones del Senado entrerriano sobre la exigencia de sentencia firme en dos instancias o doble conforme determinarán si el dirigente puede inscribir su candidatura en marzo o si la nueva arquitectura de integridad pública obtura de manera definitiva su participación en la contienda de mayo.
Con Información del Portal Ricardo David

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